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Cada año, el sol aumenta sus efectos dañinos sobre la piel. Debido a una capa de ozono cada vez más debilitada, nos encontramos expuestos a permanentes radiaciones solares que resultan muy nocivas.

Las temperaturas elevadas sumado a la exposición solar son factores que pueden afectarnos en el corto plazo, como la aparición de fuertes quemaduras en la piel (enrojecimiento, escozor y dolor), la insolación que proporciona dolores de cabeza y fiebre, entre otras.

Sin embargo, también nos proporciona una serie de efectos beneficiosos para nuestro cuerpo como la acción antidepresiva y síntesis de vitamina D. Sin embargo, sabemos que ningún exceso es bueno, por lo tanto podemos exponernos al sol, siempre y cuando tomemos las precauciones necesarias.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de tomar sol es hacerlo en horas adecuadas, cuando la exposición a los rayos UV no sea nociva para nuestra piel. Se recomienda reducir el tiempo total de permanencia bajo el sol, y sobre todo evitar la exposición entre las 11 y las 16 horas, porque en ese horario es cuando los rayos solares caen en forma perpendicular sobre la Tierra,  y el sol está más fuerte.  En los días nublados se debe mantener esta restricción, ya que las nubes no detienen el paso de rayos UV.

Los protectores solares son una las medidas de protección disponibles para cuidar nuestra piel.  A la hora de elegir un protector solar, debemos tener en cuenta El “factor de protección solar” o FPS, se calcula por el tiempo estimado que la persona puede exponerse al sol sin enrojecer.

Los índices de protección son el factor por el que se debe multiplicar para saber cuánto tiempo nos protege, ejemplo: Un factor de protección 20 permite exponerse al sol 20 minutos como si fuera solo 1 minuto. El filtro 50 permite 50 minutos como si fuera 1.

Los factores de protección solar únicamente ofrecen un incremento en el tiempo de tolerancia a los rayos solares (especialmente por rayos UVB), pero no anulan, en general, los efectos del sol en su totalidad.

Los factores de protección deben aplicarse 30-45 minutos antes de iniciarse la exposición al sol, siendo eliminados por el sudor y el agua. Por ello se deben de aplicar frecuentemente y sobre todo después del baño.

Otras recomendaciones no menos importantes y que nos permiten protegernos del sol son:

  • Al salir a la calle, es muy importante utilizar un gorro o sombrero de ala ancha,
  • Usar anteojos con cristales que absorban la radiación ultravioleta.

Los cosméticos con perfumes producen manchas solares por el efecto fototóxico, el sol debe de tomarse con la piel limpia y con filtros protectores, nada más.

No hay que olvidar, además, que algunos medicamentos de uso frecuente pueden aumentar la sensibilidad de la piel al ser expuesta al sol. También ciertos jabones con color y perfumes.

La mayoría de las veces, las personas solo tomamos sol por motivos estéticos ya que nos gusta broncearnos. Sin embargo, el sol tiene otros beneficios como por ejemplo fortalecer huesos y dientes, mejorar el aspecto de la piel, fortalecer nuestro sistema inmunológico, equilibrar el colesterol, y disminuir la presión arterial, entre otros.

Así que disfruta de manera consciente el sol y sácale los mejores beneficios.

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